Japón levanta la mano

El pasado martes 17 de octubre concluyó la cuarta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), que no tuvo grandes avances ni anuncios espectaculares; de hecho, el panorama es más sombrío que nunca. Se corre el riesgo de que el TLCAN se descarrile. Ojalá y me equivoque.
Ese mismo día se realizó en la Ciudad de México el evento “Japan and Mexico: finding Common Ground in Changing Policy Environment” (Japón y México: encontrando un terreno común en el cambiante ambiente político) organizado por la Asociación Japonesa de América Latina y el Caribe (JALA, por sus siglas en inglés), la Embajada de Japón en México, la Cámara Japonesa de Comercio e Industria (CJCI) y el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), entre otras instituciones.
No fue coincidencia que el evento se organizara el mismo día en que concluyó la cuarta ronda del TLCAN. Por el nivel de los panelistas y su adscripción a instituciones de renombre internacional, puedo decir que Japón, a través de este tipo de eventos, envía una clara señal a México.
Pase lo que pase en el futuro del TLCAN, Japón reafirma la buena relación política con México, y da un espaldarazo a la política comercial del país, que ha cosechado 12 Acuerdos de Libre Comercio con 46 naciones en los últimos años.
“México sigue siendo aún sin el TLCAN, un importante destino de inversión japonesa”, remarcó en su intervención Osamu Sasaki, representante de JALA.
De igual manera, Jorge Mario Martínez, de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) enfatizó la importancia de México para Japón en cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED), ubicando a este país en el sexto lugar de la lista de inversionistas foráneos.
La plataforma de reexportación que representa México para los productos y servicios japoneses es fundamental para Japón, especialmente en la industria automotriz.
“No sólo es el TLCAN, son todos los Acuerdos de Libre Comercio que tiene con el mundo lo que hace atractivo a México para los inversionistas japoneses”, afirmó Martínez.
Pero aún hay muchos retos en la relación bilateral. Por ejemplo, el comercio con Japón representa sólo 1% del comercio exterior de México y en los últimos 12 años se ha mostrado estable, sin crecimientos exponenciales.
Hay un punto de quiebre en la relación comercial cuando competimos en el sector manufacturero. He aquí la oportunidad con Japón: buscar complementariedad económica e incremento de los flujos comerciales, de lo contrario, este tipo de eventos quedarán en sólo buenas intenciones.
México está en una coyuntura compleja en el contexto de sus relaciones económicas internacionales. Nada garantiza que las próximas rondas de negociaciones del TLCAN lleguen a buen puerto.
Como están las cosas, este tipo de ventanas de oportunidad deberían considerarse de manera seria. Japón ha levantado la mano. Tomémosle la palabra. A profundizar de manera realista y programática la relación comercial con ellos. No hay mucho tiempo.