China, México y la OMC

Durante los días 10, 11, 12 y 13 de diciembre se realizó la undécima reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires, Argentina, a la que acudieron 164 delegaciones con alrededor de 3,500 participantes. De acuerdo con la OMC, la Conferencia Ministerial, que habitualmente se reúne cada dos años, es el órgano de adopción de decisiones más importante de la OMC. En ella están representados todos los miembros de la OMC, los cuales son o países o uniones aduaneras. La Conferencia Ministerial puede adoptar decisiones sobre todos los asuntos comprendidos en el ámbito de cualquiera de los acuerdos comerciales multilaterales.

Esta reunión adquiere importancia dada la coyuntura de las relaciones económicas internacionales y las tendencias del comercio mundial, sobre todo del posicionamiento de EU y China, quienes en diversos foros globales han manifestado el carácter de sus respectivas políticas comerciales internacionales. No es un secreto que la política comercial proteccionista de los estadounidenses choca con lo que han planteado los chinos sobre su apoyo total al libre comercio. De hecho, dicha discrepancia quedó manifestada durante la visita que realizó Trump a China en noviembre pasado.

Los primeros resultados de la reunión de la OMC ya se han dado a conocer. La Unión Europea, Estados Unidos y Japón se han manifestado sobre las prácticas desleales en el comercio internacional que practican algunos países. La queja y acusación llevaba dedicatoria. La preocupación de estas tres naciones no es un hecho aislado. Si bien China ha defendido el libre comercio y se ha convertido en su abanderado, existen serias dudas sobre la estrategia seguida para incrementar sus ventajas comparativas, absolutas y competitivas, y con ello mantener el superávit comercial que tiene con la mayoría de países con los que comercia, tal es el caso de la política de apoyo fiscal a las empresas exportadoras de ese país, sin mencionar, claro, la larga lista de subsidios estatales, provinciales o municipales a las mismas. El malestar se acrecienta cuando se aborda la estricta y burocrática política comercial (importaciones) que sigue ese país.

A todo esto, ¿dónde queda México? Nuestro país, a través de la Secretaría de Economía, debe de estar atento a estas discusiones y su desenlace, sobre todo cuando hay más voces que favorecen la estrategia de ver a China como el Plan B si llegara a fracasar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Probablemente las reglas de la OMC que regulan el comercio internacional no serían suficientes para administrar el comercio entre México y China, es por ello que, explorar esquemas alternos o complementarios que lo controlen no sería un despropósito.

Quedan algunos meses para que conozcamos el futuro del TLCAN, tiempo suficiente para poner sobre la mesa las opciones que México tiene para que progresivamente se haga realidad la diversificación comercial del país y crear una estrategia comercial global de contrapesos. Ojalá que en las plataformas preelectorales de los precandidatos a la Presidencia de la República que se asoman, nos den luz al respecto.